A partir de septiembre, los estudiantes de Jersey guardarán sus teléfonos, literalmente. El Gobierno de Jersey ha anunciado una nueva política que prohíbe el uso de teléfonos móviles en todas las escuelas e institutos hasta el final de la etapa clave 4, incluidas las horas de recreo y almuerzo.

Se trata de un gran cambio, que ya está suscitando debate entre padres, profesores y alumnos. Pero, sorprendentemente, muchos de los propios alumnos acogen con satisfacción el cambio.

“Ayudará a la gente a concentrarse más”.”

Desde el Beaulieu Convent School de Saint Helier, los alumnos compartieron sus opiniones sobre la próxima prohibición.

Anya, estudiante de secundaria, dijo:

“Teléfonos: puedes perderte en ellos con mucha facilidad... tenerlos completamente fuera del alcance durante el horario escolar es bueno”.”

Y aunque Anya reconoce el reto práctico que supone mantenerse en contacto con la familia, también reconoce que es algo que los estudiantes pueden solucionar.

Su compañera Cicely se sumó a esta opinión:

“La mayoría de nosotros hemos crecido con teléfonos... pero soltarlos durante seis o siete horas al día te hace apreciar que la escuela es un lugar para aprender”.”

Para Holly, la nueva norma es algo más que concentración: es bienestar:

“Los teléfonos pueden cegar lo que realmente está ocurriendo. Es mejor que todo el mundo se tome un momento para mirar a su alrededor y ver si sus amigos están bien”.”

“Tenemos que trabajar como comunidad”.”

El Viceministro de Educación y Aprendizaje Permanente de Jersey, Rob Ward, ha instado a las familias a que se lo piensen detenidamente a la hora de proporcionar smartphones a los niños más pequeños. En su carta a los padres, pide un esfuerzo colectivo para apoyar la seguridad y el bienestar de los niños en Internet.

La orientación era clara:

  • Si se lleva un teléfono a la escuela, debe estar apagado y fuera de la vista.
  • Los teléfonos que se encuentren en uso serán confiscados según la política de la escuela.
  • Los padres deben vigilar el uso del teléfono en casa y hablar regularmente con sus hijos sobre la seguridad en Internet.

Aunque algunos podrían considerar que estas políticas son estrictas, se están introduciendo con el objetivo de favorecer un mejor entorno de aprendizaje, libre del constante tirón de las notificaciones, las pantallas y las redes sociales.

¿Cómo pueden las escuelas hacer que este cambio funcione sin problemas?

Retirar los teléfonos del aula es una cosa, pero gestionarlos de forma justa y coherente es otra. Ahí es donde entra Phone Locker.

En más de 25 países, los centros escolares utilizan las fundas para móviles de Phone Locker, seguras y con cierre, para ayudar a los estudiantes a mantener la concentración y sus dispositivos a salvo.

Las fundas permiten a los alumnos llevar sus teléfonos encima durante el día, pero guardados de forma segura, fuera de su alcance y de su uso. Pueden desbloquearse fácilmente al final de la jornada escolar, restableciendo el acceso sin molestias ni discusiones.

Se trata de una solución sencilla y respetuosa que permite a los centros escolares controlar el uso del teléfono, sin necesidad de confiscar los dispositivos ni depender únicamente de la confianza.

No uses el teléfono en tu colegio

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